martes, 17 de febrero de 2015

He muerto

No sé qué fue peor, amores. Sus látigos o el cuchillo de ella. Siento como su rechazo y mi devoción a ella clavan mi corazón que se desangra de a poco y junto a él vinagre y alcohol que adolecen más mi alma y embriagan este sentimiento que no me deja ver más allá. Me pierdo en la crítica de ustedes, en los pisotones que me dan cuando hacen a mi autoestima más pequeña con cada martillazo, estoy seguro de que algún día, de quedarme aquí, se reducirá a nada.

Hoy me encuentro aburrido en mi cama, con mucho dolor y muchas ganas de herir a alguien, en realidad. Me pregunto a estas horas ¿porqué no hacerle daño a alguien? Pues, no puedo. Yo no puedo hacerle daño a nadie ni aunque así lo quisiera, no he nacido para hacerlo. Muy aparte, me sentiría aún más miserable por hacer daño a otra persona por problemas que yo tengo y que no deberían de escapar de mis manos, pero aquí me ven quejándome de lo que me pasa, llorando, porque me siento incapaz de hacer algo valioso con mi vida.

Mis sueños son sus burlas. No sé cómo explicar el dolor que siento porque se trata de mi familia. Son ellos quienes en lugar de apoyarme y de incentivar un deseo ferviente en mí para llegar a mis objetivos, me bajan por completo las ganas de seguir y se burlan de mis creencias. Hoy quiero morirme y hace mucho que quiero hacerlo, pero es por ellos que no lo hago, en especial por mi madre. ¡Porque no puedo ser egoísta por una maldita vez! Quiero que todo acabe, ¡auxilio! Estoy esperando un rayo de esperanza. Regresa, ¡por favor! Natali, aún te amo.

 Ya han pasado más de dos años. Te saludo por el día de la amistad, error que cometí. Me volviste a destrozar el corazón con tus palabras. Ya no somos amigos, dijiste que mis saludos estuvieron de más. Tenías razón, pues no debí hacerlo. Y luego barajaste el juego, lo inclinaste a tu favor y te seguí el juego haciéndome más daños. En esa conversación de casi 15 de febrero, mi corazón encontraba chispasos de ilusiones, mas tuve que regresar a la realidad, no me amas. ¡Quisiera volver a verte! Y que todo fuera como antes, cuando paseábamos por bellos parques y te cantaba muy desafinado. Ver tu felicidad en mí, me daba fuerzas. Ahora, por el contrario, estoy pisoteado.

Hoy me siento miserable y estoy buscando mi camino, solo. Mi tristeza no tiene porqué dañar a más personas. Quisiera poder ser feliz junto a estas personas que son a quienes más he llegado a amar en estos 21 años que hoy tengo; sin embargo, sé que así no podrá ser. Pues, los primeros, hacen de mis días más oscuros y no hago más que fingir con ellos que todo está bien, pese a que ya no puedo y se dan cuenta de que paciencia ya no tengo con ellos. Por último, conocí el amor verdadero y cometí errores yo también, lo admito. Sé que ya perdí, no podré ser mas feliz que en aquellos días. Mi vida se convertirá en instrumento para que otros no pasen por lo mismo que yo. Más que la de algún niño, mi vida ya no vale. Ellos son el futuro. Ya no significo nada, no soy importante para nadie, Así que, úsenme y aprovéchense de mí para ser felices.  

domingo, 8 de febrero de 2015

Tus ojos

Como explicarte, mi reina. Fue culpa mía.
En esta canción lo que haré será pensar.
Pensar en los errores que he cometido.
Pues es mi culpa que hoy no estés, amor.

Me segué y me engañé, sí me amabas.
No creí, fui un tonto y ahora lloro y lloro.
Te hice daño. De tantas heridas que tenía
me volví sensible y tus caricias me dolían.

No me di cuenta de que en realidad sí.
Sí me amabas, amor de mi vida, Natalí.
Pero me di cuenta muymuy tarde, no!
Cuando tu mirada había cambido, oh!

Tus ojos eran dulces llenos de ternura,
pero mi error convirtió tu dulce en amargo.
Sí me amaste con locura, ahora lo comprendo
mas ahora es tarde y solo puedo recordarte, amor.

Por tantas heridas, me volví sensible.
Tanto que tus caricias me dolían.Me puse a la defensiva y te dañé.Lo mejor será, pues, desaparecer.