Cuando los labios de quien no sabe los secretos que en nosotros duermen te mencionan,
cuando los recuerdos regresan y las emociones se convierten en tormentas que te añoran,
reside en mí un deseo tan intenso, tan llenos de verde esperanza, de un quizá saber de ti.
Hoy por ejemplo vi a una monja, de aquellas que conocen de mis sombras
tras bla, bla y un bla más le pregunté por ti y qué sorpresa si sabía de ti
mas lo que ignoró desde un principio es que alguna vez fuiste reina de mí.