Yo quería muchas cosas, pero te fuiste
yo quería morir amado por ti, mi reyna
y amarte hasta morir yo, lleno de amor.
Ahora, me condenas a solo tener lo segundo
y es que creo que no dejaré de amarte ni un segundo.
Puede ser que lleguen nuevas ilusiones y aventuras,
pero mi amor por ti, amada mía, todavía perdura.
Una vez te brindé un regalo y te dije:
Este es mi corazón, te lo entrego,
cuídalo mucho, por favor.
Y así fue, te entregué mi corazón.
No sé que será de aquél objeto,
pero siento que lo estás dejando de lado.
Lo sé porque lloro por las noches
y los recuerdos me llenan de vacíos.
Aún, te amo y no sé hasta cuando te amaré.
Mientras seamos testigos de el día y la noche,
sé que estarás ahí, donde también yo vivo
para amarte, protegerte y olvidarte poco a poco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario